A medida de que la tecnología avanzó, mejoraron también los medios de GUERRA. En el mismo breve intervalo, también nosotros hemos mejorado. Hemos atemperado utilizando nuestra “razón”, nuestras iras, frustraciones y desesperaciones. Hemos mejorado injusticias que hasta hace poco eran globales y endémicas. Pero ahora nuestras armas pueden matar miles de millones de personas.
El equilibrio global de terror promovido por dos naciones tiene como rehenes a los ciudadanos de la Tierra. Cada nación traza unos limites a la conducta permisible de la otra. El enemigo potencial recibe la seguridad de que transgredir el limite supone una guerra nuclear. Cada parte explora continuamente los limites de la tolerancia de la otra. El equilibrio global de terror es un equilibrio muy delicado. Para la Segunda Guerra Mundial la tecnología de la muerte avanzó de modo siniestro. Se usaron por primera vez armas nucleares.
Hay pocos indicios de que las motivaciones y la propensión hacia la Guerra haya disminuido desde entonces y las armas se han hecho mucho más mortíferas. Lo que ya sabemos desde hace décadas es que; el desarrollo de las armas nucleares y sus sistemas de entrega provocarán más tarde que temprano un desastre global.
En los últimos años el comercio internacional de armas ha subido considerablemente. Según una estimación, los beneficios económicos de las empresas que fabrican armas militares son de un 30% a un 50% superiores a los de empresas en un mercado igualmente tecnológico pero competitivo. El aumento del costo de las armas militares son aceptados, en una escala que sería inaceptable en la esfera civil. El secreto militar hace que lo militar sea, en cualquier sociedad, el sector más difícil de controlar por los ciudadanos. Si ignoramos lo que hacen es muy difícil detenerlos.
Los premios son tan sustanciosos y los grupos de presión militares de países hostiles mantienen una brazo mutuo tan siniestro, que al final el mundo descubrirá que se está deslizando hacia la destrucción definitiva de la especie humana.
¿Cómo explicaríamos la carrera global de las armas a un observador extraterrestre?. ¿Qué informe daríamos sobre nuestra administración del planeta TIERRA?.Sabemos quien habla en nombre de las naciones, pero ¿quién habla en nombre de la especie humana?.
¿Quién habla en nombre de la TIERRA?....Nosotros hablamos en el nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación a sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto del cual procedemos.
El equilibrio global de terror promovido por dos naciones tiene como rehenes a los ciudadanos de la Tierra. Cada nación traza unos limites a la conducta permisible de la otra. El enemigo potencial recibe la seguridad de que transgredir el limite supone una guerra nuclear. Cada parte explora continuamente los limites de la tolerancia de la otra. El equilibrio global de terror es un equilibrio muy delicado. Para la Segunda Guerra Mundial la tecnología de la muerte avanzó de modo siniestro. Se usaron por primera vez armas nucleares.
Hay pocos indicios de que las motivaciones y la propensión hacia la Guerra haya disminuido desde entonces y las armas se han hecho mucho más mortíferas. Lo que ya sabemos desde hace décadas es que; el desarrollo de las armas nucleares y sus sistemas de entrega provocarán más tarde que temprano un desastre global.
En los últimos años el comercio internacional de armas ha subido considerablemente. Según una estimación, los beneficios económicos de las empresas que fabrican armas militares son de un 30% a un 50% superiores a los de empresas en un mercado igualmente tecnológico pero competitivo. El aumento del costo de las armas militares son aceptados, en una escala que sería inaceptable en la esfera civil. El secreto militar hace que lo militar sea, en cualquier sociedad, el sector más difícil de controlar por los ciudadanos. Si ignoramos lo que hacen es muy difícil detenerlos.
Los premios son tan sustanciosos y los grupos de presión militares de países hostiles mantienen una brazo mutuo tan siniestro, que al final el mundo descubrirá que se está deslizando hacia la destrucción definitiva de la especie humana.
¿Cómo explicaríamos la carrera global de las armas a un observador extraterrestre?. ¿Qué informe daríamos sobre nuestra administración del planeta TIERRA?.Sabemos quien habla en nombre de las naciones, pero ¿quién habla en nombre de la especie humana?.
¿Quién habla en nombre de la TIERRA?....Nosotros hablamos en el nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación a sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto del cual procedemos.
Texto tomado de la obra literaria "Cosmos" de Carl Sagan.
Todo un maestro hablando de esta grave amenaza. Sobran las palabras.

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